Presentarse otra vez

No hay límite de convocatorias. Pero repetir sin cambiar el método suele producir el mismo número de orden, y eso es lo que conviene evitar.

Última actualización: 8 de agosto de 2026

Convocatoria publicada. La Orden SND/854/2026, de 4 de agosto (BOE de 10 de agosto de 2026) aprueba la oferta y convoca las pruebas selectivas de Formación Sanitaria Especializada para 2027: 293 plazas de Psicología Clínica, ejercicio el sábado 23 de enero de 2027 a las 14:00 (13:00 en Canarias) y plazo de solicitudes del 1 al 14 de septiembre de 2026. Verifica siempre el BOE antes de tramitar nada.

Datos clave

Límite de convocatoriasNo existe
Penalización por repetirNinguna en el baremo
Expediente académicoCuenta igual cada año
Lo que se puede cambiarMétodo, no capacidad
Punto de partidaEl análisis del examen anterior

Empecemos por lo administrativo, que es lo más sencillo: no hay límite de convocatorias para presentarse al PIR, ni el número de intentos previos afecta al baremo. Cada convocatoria se valora con el mismo 90 % de examen y 10 % de expediente.

Repetir es la norma, no el fracaso

Antes de nada, una aritmética que conviene mirar de frente porque desactiva buena parte del drama. En la convocatoria 2025/2026 hubo 280 plazas de Psicología Clínica, alrededor de 4.028 admitidos y 3.340 presentados: 14,4 admitidos por plaza y 11,9 presentados por plaza. De quienes se sentaron a hacer el examen, en torno al 92 % terminó sin plaza.

Para 2027 la oferta sube a 293 plazas y el número de admitidos aún no se conoce; en las últimas convocatorias se ha movido entre 3.751 y 4.435. Con esas magnitudes, la mayoría de quienes obtienen plaza no lo hacen en su primer intento, sencillamente porque no hay plazas para que ocurra de otro modo.

La consecuencia, dicha sin dramatismo. No conseguir plaza a la primera es el resultado estadísticamente esperable, no una señal sobre tu capacidad. Lo que sí es una señal es repetir el mismo año dos veces: mismo material, mismo método, mismo reparto de tiempo.

Lo que no cambia

Lo que sí puede cambiar

Aquí está el asunto. Repetir con el mismo método y el mismo material tiende a producir un resultado parecido, porque las causas del resultado anterior siguen ahí. El trabajo previo no es estudiar más: es entender qué pasó.

Antes de abrir un solo tema, analiza tu examen anterior. Con el cuadernillo y la plantilla definitiva puedes reconstruir tu ejercicio pregunta a pregunta y clasificar cada fallo. Ese análisis dirige la preparación entera del año siguiente y cuesta una tarde.
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Empezar a practicar

Las cuatro preguntas del análisis

  1. ¿Cuántos fallos fueron de contenido y cuántos de lectura del enunciado? Los segundos no se arreglan estudiando más, se arreglan con ritmo y atención.
  2. ¿Cuántas preguntas dejaste en blanco habiendo descartado alguna opción? Cada una era valor esperado positivo al que renunciaste. Ver la estrategia de respuesta.
  3. ¿Llegaste al final del ejercicio? Si no, el problema es de gestión del tiempo, no de conocimiento.
  4. ¿En qué bloques se concentraron los fallos? Si están repartidos, el problema es de consolidación; si están agrupados, hay huecos de contenido.

Las respuestas a estas cuatro preguntas definen un plan distinto en cada caso. Sin ellas, el plan del segundo año es el del primero con más horas, y más horas sobre un método que no funcionó rinden poco.

Clasificar cada fallo por causa

Las cuatro preguntas anteriores dan el panorama. El siguiente paso es más fino: recorrer el cuadernillo pregunta a pregunta y asignar a cada fallo una sola causa. No dos, ni «un poco de cada»; una, la dominante. La disciplina de elegir es lo que hace útil el recuento.

CausaCómo la reconocesQué cambia en el plan
Hueco de contenidoNo sabrías responder ni con tiempo ilimitadoEstudio dirigido a ese epígrafe, no al tema entero
Consolidación frágilAl ver la solución la reconoces de inmediatoRepaso espaciado, con intervalos de semanas
Lectura del enunciadoFallaste una negación, un «excepto», un matizRitmo y protocolo de lectura, no más temario
Descarte mal razonadoDescartaste la correcta por una regla propia equivocadaEstudiar los distractores, no solo la respuesta buena
Gestión del tiempoEl fallo está en el último tramo o la pregunta ni se leyóSimulacros cronometrados completos
Blanco evitableDejaste en blanco habiendo descartado alguna opciónNada que estudiar: es una decisión que se corrige

La última fila es la más barata de arreglar y la que más gente arrastra de un año a otro. Ver responder o dejar en blanco.

Cuánto es contenido y cuánto ejecución

Agrupa las seis causas en dos familias. Las dos primeras son contenido: te faltaba saber algo. Las cuatro restantes son ejecución: lo sabías, o lo sabías a medias, y el punto se perdió por cómo hiciste el examen. Divide el número de fallos de cada familia entre el total y tendrás la única cifra que de verdad orienta el segundo año.

Dos ejemplos con el mismo número de fallos y planes opuestos. Con 60 fallos de los que 45 son de contenido, el problema es de cobertura y consolidación: el segundo año se parece al primero, mejor organizado. Con 60 fallos de los que 40 son de ejecución, estudiar más temario no arreglará nada; lo que hace falta son simulacros completos, protocolo de lectura y trabajo sobre los distractores.

Esta proporción no está publicada en ninguna parte. No existe una estadística oficial ni un reparto «normal» entre fallos de contenido y de ejecución con el que compararte. La única proporción que significa algo es la tuya, y sale de tu cuadernillo en una tarde de trabajo.

Un aviso sobre el método: hazlo con el cuadernillo delante y la plantilla definitiva, no de memoria. La reconstrucción de memoria tiende a clasificar como «no lo sabía» lo que en realidad fue prisa, porque es la explicación menos incómoda.

El error de rehacer la primera pasada

La tentación habitual es volver a empezar por el principio y recorrer toda la materia otra vez. Rara vez es lo más eficiente: buena parte del contenido sigue ahí y solo necesita reactivarse.

Un segundo año suele rendir más si se estructura como consolidación y simulación desde el inicio, con estudio de contenido dirigido solo a los huecos identificados. Ver el plan de estudio.

Sobre el objetivo

Conviene recordar contra qué se compite. En el PIR no hay un umbral que superar: hay 293 plazas y una lista ordenada. Mejorar la nota sin mejorar la posición relativa no cambia el resultado.

Por eso el objetivo de un segundo intento debe formularse en términos de número de orden, y no de nota. Ver la nota de corte.

Formularlo así tiene además una ventaja práctica: es lo único que se puede comprobar. No existen notas de corte publicadas de antemano, y lo que coloquialmente se llama así es, a posteriori, la puntuación del último aspirante que consiguió plaza aquel año. Fijarse una nota objetivo es fijarse una cifra sin referencia.

Y conviene no contar con la adjudicación extraordinaria como red. Cuando quedan plazas vacantes por no incorporación o renuncia se abre un segundo reparto entre quienes tienen número de orden y no obtuvieron plaza, pero en Psicología Clínica esa puerta apenas se abre: en 2026 hubo 441 vacantes en el conjunto de la Formación Sanitaria Especializada y ninguna en Psicología Clínica, donde se adjudicaron 279 de las 280 plazas. Ver la elección de plaza.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas veces se puede repetir el PIR?

No hay límite de convocatorias. Presentarse más de una vez no penaliza ni puntúa en el baremo, que sigue siendo 90 % examen y 10 % expediente académico.

¿Qué conviene hacer antes de preparar un segundo intento?

Analizar el examen anterior con el cuadernillo y la plantilla definitiva, clasificando cada fallo entre contenido, lectura, gestión del tiempo y respuestas dejadas en blanco pudiendo descartar.

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Fuentes oficiales

Referencias verificables en el Boletín Oficial del Estado y en el portal del Ministerio de Sanidad.

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Este contenido es exclusivamente procedimental: describe el proceso selectivo, sus plazos y su forma de puntuación. No contiene información clínica, diagnóstica ni terapéutica, ni orientación sobre el ejercicio de la Psicología Clínica.

PIRTest es una herramienta independiente de preparación y no está afiliada ni respaldada por el Ministerio de Sanidad ni por ningún organismo oficial. La información vinculante es siempre la publicada en el Boletín Oficial del Estado y en el portal del Ministerio de Sanidad.