Los simulacros

No sirven para estimar tu nota. Sirven para descubrir qué falla cuando el reloj corre, que es algo que ningún test tranquilo revela.

Última actualización: 8 de agosto de 2026

Convocatoria publicada. La Orden SND/854/2026, de 4 de agosto (BOE de 10 de agosto de 2026) aprueba la oferta y convoca las pruebas selectivas de Formación Sanitaria Especializada para 2027: 293 plazas de Psicología Clínica, ejercicio el sábado 23 de enero de 2027 a las 14:00 (13:00 en Canarias) y plazo de solicitudes del 1 al 14 de septiembre de 2026. Verifica siempre el BOE antes de tramitar nada.

Datos clave

Formato200 preguntas más 10 de reserva
Opciones4
PenalizaciónAcierto +3, error −1
Condición imprescindiblePenalización aplicada al corregir
Cuándo empezarCubierto el grueso de la materia

Un simulacro es un ensayo en condiciones reales: el número de preguntas del examen, el tiempo tasado, sin consultas y con la penalización aplicada. Si falta alguna de esas condiciones, no es un simulacro: es una tanda de preguntas.

La condición que más se incumple

Un simulacro sin penalización no sirve. Corrige contando solo aciertos y tu nota saldrá inflada, pero el problema es peor: no entrenas la decisión de responder, que en el PIR es donde se juegan decenas de puntos. Acierto +3, error −1, siempre. Ver la estrategia de respuesta.

Cuánto infla la nota no penalizar

Conviene ponerle números, porque el sesgo no es pequeño ni constante. Estas son cuatro hojas de respuestas sobre un cuestionario de 200 preguntas, corregidas de las dos maneras:

Aciertos · errores · blancosCon penalizaciónContando solo aciertosSobrestimación
140 · 50 · 10370420+13,5 %
120 · 60 · 20300360+20,0 %
100 · 60 · 40240300+25,0 %
90 · 70 · 40200270+35,0 %

El patrón importa más que las cifras concretas: cuanto peor va el examen, más infla el resultado corregir sin penalizar. El error de medida crece justo cuando más falta hace la información fiable, y produce el efecto contrario al deseado, tranquilizar a quien tendría que estar corrigiendo algo.

Pero el problema de fondo no es la nota. Es que un simulacro sin penalización no entrena la decisión de responder: si los fallos no cuestan nada, contestar a ciegas parece razonable, y ese hábito se traslada al examen real, donde sí cuesta. La decisión de responder se ensaya o no se ensaya; no se improvisa el 23 de enero.

Para qué sirven de verdad

No para estimar la nota, que depende de la dificultad concreta del cuestionario y de un cálculo de transformación que no puedes reproducir en casa. Sirven para detectar cuatro cosas que solo aparecen bajo presión de tiempo:

Un ensayo, no un termómetro

Merece la pena insistir en esto, porque casi todo el mundo usa el simulacro al revés. La puntuación del PIR no es absoluta sino relativa: la valoración bruta se transforma aplicando un factor de corrección que depende de la media del 10 % de las mejores valoraciones de esa convocatoria. Ese dato no lo puedes conocer en casa, y sin él tu bruta no se convierte en ninguna nota.

Tampoco existe una nota de corte publicada de antemano con la que compararte. Lo que se llama coloquialmente así es, a posteriori, la puntuación del último aspirante que consiguió plaza aquel año, y depende de la dificultad del cuestionario y del nivel del resto. Ver la nota de corte.

La comparación que sí sirve. No la de tu bruta contra una cifra de otro año, sino la de tu bruta contra la tuya de hace un mes, en condiciones idénticas. Una serie de cuatro o cinco simulacros comparables dice si estás mejorando; un simulacro suelto no dice nada.
Haz un simulacro con la penalización real

Acierto +3, error −1 y cronómetro. Es la única manera de saber cuánto te cuesta cada fallo.

Hacer un simulacro

Cuándo empezar

Cuando tengas cubierto el grueso de la materia. Hacerlos antes mide sobre todo lo que aún no has estudiado, y el resultado desanima sin informar de nada útil.

A partir de ahí, uno por semana en el tramo final es suficiente. Más allá de eso consumen tiempo que rendiría más repasando errores registrados.

Cómo corregirlos

  1. Cuenta aciertos, errores y blancos por separado.
  2. Aplica la fórmula: aciertos por tres, menos errores por uno.
  3. Clasifica cada error: no lo sabía, lo sabía y me confundí, dudaba entre dos, descarté mal.
  4. Cuenta cuántas preguntas dejaste en blanco habiendo descartado alguna opción: cada una es valor esperado al que has renunciado.
  5. Anota en qué tramo del ejercicio se concentran los fallos.
  6. Convierte los errores de las categorías tercera y cuarta en la sesión de repaso de la semana siguiente.

Ese último paso es el que cierra el circuito. Un simulacro que se corrige y se archiva no ha servido de nada; uno que genera la lista de repaso de la semana siguiente vale por varias sesiones de estudio.

El ritmo

Con 200 preguntas y el tiempo que fija la convocatoria, el margen por pregunta es holgado en apariencia y se estrecha en la práctica, porque los enunciados largos consumen más de lo previsto y las preguntas dudosas roban tiempo a las siguientes.

Cronometra siempre. Descubrir tu ritmo el día del examen es tarde, y la gestión del tiempo es de las pocas variables que se pueden mejorar en pocas semanas.

El ensayo de condiciones

La otra función del simulacro, la que se olvida, es ensayar el día. El ejercicio se celebra un sábado a las 14:00 hora peninsular —las 13:00 en Canarias— y dura cuatro horas y media seguidas, sin descanso previsto. Quien solo ha hecho tandas de preguntas a las diez de la mañana, con café y en trozos de cuarenta minutos, no ha probado nunca esa situación.

CondiciónCómo reproducirla
Hora de inicioEmpezar a las 14:00, al menos en los dos o tres últimos simulacros
Duración continuaCuatro horas y media sin pausas programadas
ComidaComer antes lo que pienses comer ese día, y a la misma hora
AislamientoSin móvil, sin apuntes, sin consultas de ningún tipo
SoporteCuadernillo en papel y hoja de respuestas aparte, no pantalla con corrección inmediata

Lo de la hoja de respuestas separada no es un detalle menor: trasladar respuestas de un cuadernillo a una plantilla consume tiempo y es fuente de errores de traslado, un tipo de fallo que no tiene nada que ver con el temario y que solo aparece si ensayas con ese formato.

Con dos o tres simulacros en condiciones completas basta. No se trata de repetir el día del examen cada semana, sino de que el 23 de enero no sea la primera vez.

Los exámenes reales anteriores

El mejor material de simulacro son los cuadernillos de convocatorias pasadas, porque son las preguntas reales, con su estilo de enunciado y su nivel de exigencia. Ver exámenes anteriores.

Preguntas frecuentes

¿Cómo debe ser un simulacro del PIR?

Con el número de preguntas y el tiempo del examen real, sin consultas y con la penalización oficial aplicada: acierto +3 y error −1.

¿Cuándo empezar a hacer simulacros del PIR?

Cuando tengas cubierto el grueso de la materia. Antes miden sobre todo lo que aún no has estudiado y el resultado desanima sin aportar información útil.

¿Sirve el simulacro para estimar mi nota del PIR?

No. La puntuación del PIR es relativa: la valoración bruta se transforma con un factor que depende de la media del 10 % de las mejores valoraciones de esa convocatoria, un dato que no se puede reproducir en casa. El simulacro sirve para comparar tus propios resultados entre sí.

¿Cuántos simulacros completos hay que hacer?

Uno por semana en el tramo final es suficiente, y conviene que dos o tres reproduzcan las condiciones del día: sábado, inicio a las 14:00 y cuatro horas y media seguidas.

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Fuentes oficiales

Referencias verificables en el Boletín Oficial del Estado y en el portal del Ministerio de Sanidad.

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Acierto +3, error −1 y cronómetro. Es la única manera de saber cuánto te cuesta cada fallo.

Hacer un simulacro
Este contenido es exclusivamente procedimental: describe el proceso selectivo, sus plazos y su forma de puntuación. No contiene información clínica, diagnóstica ni terapéutica, ni orientación sobre el ejercicio de la Psicología Clínica.

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